viernes, 18 de mayo de 2012

Movimiento 15 – M

Hace unos días, todos hemos escuchado algunas noticias relacionadas con cierto movimiento, apalancado en la puerta del Sol en Madrid. Este movimiento  surge a partir del foro ¡Democracia Real YA! que no es otra cosa que el despertar de la ciudadanía, que ha permanecido hasta ahora adormecida ante una clase política cada vez más corrupta, un sistema político que limita la participación y representación de los ciudadanos, y el predominio de los poderes económico-financieros sobre la política.


Movimiento 15M , en la puerta del Sol, en Madrid

Pero no solamente se ha situado en nuestro país, sino que ha estado en las principales ciudades del mundo, tales como Nueva York, Londres, Berlín...etc, pues el idioma no frena la barrera a los problemas, y todo el mundo padece los efectos de la crisis, sobre todo los jovenes, quienes luchamos por un futuro digno y mejor, del que los sistemas políticos actuales, nos están privando. 

 El movimiento construye una oportunidad para profundizar en la democratización del sistema. Tenemos el deber y la obligación moral con nosotros mismos, y especialmente con las generaciones futuras, de no desperdiciarla. Ahora la indignación se socializa y se comparte, y de esta forma se crea un estado de conciencia colectiva que toma conciencia de sí misma y de sus posibilidades.

Todos son jóvenes, no hay nada más juvenil que la inquietud, la ilusión,  por el mañana, por el futuro, por todo aquello que vendrá y ha de venir… Y si algo aglutina cada vez más a todos los jóvenes que se concentran en Sol y en tantas otras plazas, físicas y metafóricas, es el deseo de un nuevo mundo, que es posible, como la utopía, extirpada a fuego lento durante décadas de nuestras conciencias y de nuestro imaginario colectivo por todos los poderes fácticos y reales, y que hoy en día renace esplendorosa, la utopía de la puerta del Sol, porque la puerta del Sol ha de ser la puerta por la que entre de una vez el aire puro que ahogue la atmósfera nauseabunda en la que parecíamos estar habituándonos a vegetar colectivamente, la puerta del Sol ha de ser el símbolo no solo de la indignación, porque sí, es verdad, también aciertan los medios al decir que están indignados, sí estamos indignados, muy cabreados con nuestra clase política y económica, seguramente incluso judicial y periodística, pero por encima del malestar, pienso que ha de primar el espíritu revolucionario para pasar a la acción, que Sol no sea solo un espacio de indignación y reflexión, sino, acto seguido, de inmediato, y por encima de todo, de regeneración, de refundación democrática… Casi todo lo que reivindican es coherente, justo, actual, legítimo y sobre todo moderno… 

Sería maravlloso para España, que no gozó de la Ilustración, que naufragamos en una guerra civil, que no conoció el mayo de París, y que lo más subversivo que hemos creado en nuestra reciente historia fuera la transición democrática, timorata y ya anquilosada, pidiendo a gritos una revisión legal, o la movida madrileña, más lúdica que política, no olvidemos que se burlaban de los progres y aspiraban a ser un bote de colón y salir anunciados en televisión… Retomando el hilo, sería maravilloso para esta España, “mi querida España” como decía la canción de Cecilia, que la Puerta del Sol fuera el estandarte, la llama que prende la mecha de las revueltas y los cambios sociales y políticos en las llamadas democracias occidentales, susceptibles de ser muy mejoradas actualmente y adaptarlas a los nuevos tiempos del espíritu, y de la humanidad, más conectada que nunca y más dispuesta que nunca a que el pensamiento no sea único sino plural, muy plural, no solo blanco o negro, llámese bipartidismo entre otras hierbas, y a que la aldea global sea un valor humanístico, que una conciencias y voluntades humanas, no solo mercantiles y financieras, como hace hasta ahora esa aldea global insaciable…

Pancarta de uno de los manifestantes


 El anhelo de auténtica justicia social no va a partir nunca de los mercados que nos gobiernan ni de los políticos que trabajan para ellos, sino de la buena gente, de la masa social que se ha sentido estafada por aquellos que teóricamente les representaban, por ello gritan a coro miles de personas en Sol que no les representan, los políticos al uso ya no representan a la gran masa social, se han olvidado y distanciado de ella, se han alejado de la realidad, de la calle, de la vida. Afortunadamente los que “gobiernan” en Sol no son los antisistema al uso que revientan o tratan de hacerlo, las reuniones del G20, sino jóvenes de toda edad y condición, respetuosos, educados, concienciados y preparados, tanto moral como intelectualmente, hartos de que nos tomen por tontos, de que nos den una cosa por otra, de que no se cumplan las promesas políticas, de que gobiernen los mercados, de que solo prime el dinero y el beneficio económico en esta sociedad enferma… 

La refundación democrática ha de traer consigo el humanismo y la ética, valores que seguro aglutinan y reúnen a unos ciudadanos que tengan la edad que tengan vuelven a ser jóvenes al creer por fin, todos juntos, por si mismos, en un futuro que les niegan los políticos, los banqueros, los mercados de capital, los fondos de pensiones, etc… etc… y toda la engañifa que ha resultado ser la sociedad de consumo que solo vende frustración para el noventa y tantos por ciento de la población, y no felicidad real, auténtica…

 Las trampas han sido muy evidentes, se ve a los tramposos, pero siguen jugando, no hay más que ver la película “Inside Job” y descubrir que los que trabajan de asesores económicos de Obama, son los mismos que provocaron la crisis financiera y se hicieron multimillonarios a costa de los incautos ciudadanos que confiaron en ellos; en fin, todos esos tramposos, siguen jugando, repartiendo las cartas y quedándose la mejor parte, pues como dice el dicho: “quien parte y reparte se lleva la mejor parte”… Ellos, todos esos tramposos, no se han conformado con la mejor parte, se han querido llevar toda la parte, a plena luz del día, con la cara descubierta y una cínica sonrisa que se burla de ti, llamándote bobo en silencio… Ojalá, ojalá que como decía el maestro, que el día 24 cumple los setenta y sigue “forever young”, decía en 1963, “Los tiempos están cambiando” ojalá que de nuevo peguen los tiempos un buen giro del destino y la sociedad que vaticinó Orwell nunca llegué, quizás sea este un buen momento de poner los nuevos cimientos sociales para un nuevo orden mundial… ¡Soñemos de nuevo con la utopía posible!


Alzamiento de la rabia de los manifestantes

 Y desde aquí deciros, que este movimiento no está influenciado bajo ningún partido e ideología política, al revés, ellos buscan soluciones efectivas a lo que un país democrático piensa que debería y debe de hacer, para que nuevas generaciones, como la nuestra, tenga un futuro mejor, como he dicho anteriormente. Y es que en una cosa estamos de acuerdo todos, y es que la unión hace la fuerza, y hay que luchar por nuestra educación, la sanidad, ... etc. Que no nos recorten el bien más preciado para nosotros, y son las necesidades básicas que un Estado del Bienestar, debe de cumple y abastecer. Imprescindibles para nosotros como el agua. Agua, que se nos está siendo arrebatada.

jueves, 17 de mayo de 2012

El hombre bicentenario

Hace poco, disfruté de una sesión de cine con mi familia. Vimos El hombre bicentenario, y os puedo asegurar, que esconde diversas luces en la oscuridad. Hoy, os voy a dislumbrar la mayor parte de ellas. La trama explora cuestiones de la humanidad, la esclavitud, los prejuicios, la madurez, la libertad intelectual, la conformidad, el sexo, el amor y la muerte.


Andrew, el robot.



El hombre bicentenario, es una versión cinematográfica, de en lo que en un principio, sería un relato. En croncreto, en 1976, con motivo de la celebración del segundo centenario de la independencia de Estados Unidos, se encargó a varios autores que escribieran algún relato corto con el tema The Bicentennial Man (el hombre bicentenario), el cual podía desarrollarse libremente. Ocurre que en inglés esta expresión puede interpretarse como "El hombre del Bicentenario" (la vida de la gente en EE.UU, doscientos años después de la Declaración de Independencia) o como "El hombre bicentenario" (un hombre que llega a vivir doscientos años). Jugando con esta ambigüedad, Asimov, que fue uno de los autores que recibió dicho encargo, renunció a hacer un ensayo sociológico y, argumentando que "un hombre no podría vivir tanto tiempo", escribió un relato corto acerca de un robot que poco a poco va asimilando el mundo de los humanos hasta desear ser reconocido como uno de ellos, lo cual lo lleva a luchar por obtener su humanidad de manera legítima. Y en efecto, el film nos relata como un robot especial, consigue convertirse en humano.

Andrew, con Damita, recogiendo trozos de madera,
para poder realizar las figueras que el robot realiza.
 

La película comienza con la aparición del robot ''Andrew'', interpretado por Robin Williams por primera vez, en la familia Martin. Este robot, se encargaría de la limpieza y mantenimiento del hogar. Las reacciones de los Martin, van desde la aceptación y la curiosidad hasta el rechazo total y el vandalismo deliberado por su hija mayor, Grace interpretado por Lindze Letherman, que conduce al descubrimiento de que Andrew puede identificar las emociones y la reciprocidad en especie.

 Andrew rompe accidentalmente una figura que pertenece a la "Damita" Amanda interpretado por Hallie Kate Eisenberg, talla una sustitución de la madera. La familia se sorprende por su creatividad y el "Señor" Richard Martin, interpretado por Sam Neilllleva a Andrew a su fabricante, para preguntar si todos los robots son como él. El director ejecutivo de la compañía ve este desarrollo como un problema y desea hacer chatarra a Andrew. Enfurecido, Martin se lleva a casa a Andrew y le permite seguir su propio desarrollo, el fomento de Andrew para educarse en las humanidades.
Damita, ya mayor, junto a Andrew, al cual,
el paso del tiempo, pasa inadvertido.
Años más tarde, tras un accidente en el que Andrew se corta su pulgar, Martin lleva a Andrew a NorthAm Robotics (empresa que fabrica los robots) para las reparaciones, asegurando que la personalidad de Andrew permanecerá ilesa. Andrew pide que mientras se repare su rostro se altere para transmitir las emociones que siente, pero no pueden ser expresadas plenamente.
Después de la boda de la Damita se da cuenta de que no hay más pedidos para que corra. Andrew finalmente pide su libertad, para gran consternación del señor, éste le concede la solicitud, pero destierra a Andrew para que pueda ser "totalmente" libre. Andrew se construye una casa y vive solo. En 2048, Andrew Martin ve por última vez en su lecho de muerte a su ex-dueño. Richard se disculpa por desterrarlo mientras Andrew se despedía de él diciéndole que "era un honor servirle".
Andrew va en una búsqueda para localizar más robots de la serie NDR para descubrir si los demás también han desarrollado sensibilidad. Después de años de fracaso se encuentra a Galatea, interpretado por Kiersten Warren, un robot NDR que se le ha dado los atributos femeninos y de personalidad. Sin embargo, éstos son simplemente los aspectos de su programación y no algo que ella haya desarrollado como es el caso de Andrew.
Él se mantiene en contacto con la Damita, que crece, se casa y se divorcia. Andrew finalmente vuelve a saludar a la Damita pero en realidad es su nieta Portia , un poco confundido la Damita le dice que se había ido 20 años y por eso no la reconocia. Con el tiempo, Andrew se convierte en humano suficiente para enamorarse de Portia (ambos papeles, interpretados por Embeth Davidtz), y en última instancia, ella con él.
Andrew, ya como un humano exteriormente,
junto a la nieta de Damita, la cual, se parece mucha a su
abuela, lo que produce confusión en el robot.
Andrew va al hospital a ver a la Damita en su lecho de muerte y ve que ella lleva consigo el caballo que le habia tallado años atrás. Ella muere en silencio y Andrew siente el dolor de no ser capaz de llorar y se da cuenta que debe tener expresiones.
A lo largo del siguiente siglo, Andrew acaba la conversión a ser humano y pide al congreso mundial que se le declare como ser humano con la intencion de estár legalmente casado con Portia, pero es rechazada; el Presidente del Congreso explica que la sociedad puede tolerar a una máquina eterna, pero sostiene que un ser humano inmortal (era inmortal debido a que no tenia sangre y su cerebro era positronico) crearía demasiados celos e ira para estar con otro ser humano y es declarado máquina ese día.
Andrew trabaja con Rupert (ahora un hombre viejo) para introducir la sangre a su sistema, lo que le permite envejecer y Rupert oficialmente le da la bienvenida a la condición humana, y comienza a envejecer junto a Portia. Andrew otra vez asiste al Congreso Mundial, ya como un hombre viejo, con la intención de nuevo de que se le declare un ser humano. Y tiene el siguiente debate con la presidenta del Congreso Mundial, como podemos ver a continuación:
- Siempre he intentado comprender las cosas. Debe haber alguna razón para ser lo que soy. Como puede ver, Sra. Presidenta, ya no soy más inmortal.
-¿Ha arreglado morir?
-En un sentido, lo hice. He envejecido y mi cuerpo se deteriora y como el de todos ustedes, eventualmente dejará de funcionar. Como un robot, hubiera vivido por siempre. Pero les digo hoy a todos que prefiero morir como hombre que vivir por toda la eternidad como máquina.
-¿Por qué quiere eso?
-Para ser reconocido. Por qué y qué soy también. No más, no menos. No por aclamación, no por aprobación. Por el simple hecho de ser reconocido. Ha sido la elemental guía de mi existencia y debo lograrlo si voy a vivir o morir con dignidad.
-Señor Martín. Lo que está pidiendo es extremadamente complejo y controversial, no será una fácil decisión. Debo sugerirle paciencia, mientras corre el tiempo necesario para tomar una decisión en este difícil y delicado proceso.
-Entonces aguardaré su decisión, Sra. Presidenta. Gracias por su paciencia. Lo intentamos (Le dice a Portia, mientras seca una lágrima de su ojo).
En su lecho de muerte, con Portia a su lado, Andrew alcanza a ver la de decisión del Congreso Mundial en la televisión:
-De acuerdo con los registros de la compañía Robótica de Norteamérica, el robot también conocido como Andrew Martín, fue puesto en funcionamiento a las 5:15 de la tarde del 3 de abril del 2005. En pocas horas tendrá 200 años (en este momento Andrew sierra sus ojos y muere sin poder oír lo demás). Lo que significa que con excepción de Matusalén y otras figuras bíblicas, Andrew es el ser humano viviente más viejo de la historia. Por eso hago esta proclamación: Yo valido su matrimonio con Portia Charney y reconozco su humanidad.
Portia ordena a su enfermera, Galatea (ahora como mitad humana), desconectar su máquina de soporte vital. La película termina con Portia en su lecho de muerte junto a Andrew, mientras le susurra "Te veo luego".
La imaginación nos pueda llevar a cualquier destino, gratuitamente. En esta ocasión me transportó a una idea. Esta idea se completó gracias a este film. El protagonista robot, no es más, que otra prueba de que uno debe de luchar por lo que quiere y cree justo. Además, aunque la sociedad actual, no esté preparada para eso, dentro de poco, tendremos que empezar a plantearnos si en el caso de que existieran esta clase de robots, y uno de ellos fuese ''especial'', es decir, casi un humano, deberemos de preguntarnos si podría llegar a ser considerado un humano y ser tratado como mismo. Pues, por mucho que cambie su interior o exterior, y en vez de circuitos tenga un sistema ciculatorio como otro cualquiera, sigue teniendo un cerebro artificial. Las ideas que pasen por esas conexiones positronicas, nunca serán equiparables a los billones de momentos, por muy pequeños que sean, que los humanos vivimos, por ejemplo, cuando dormimos. Y esto lo hemos dado en clase. Todos estamos de acuerdo, en que cuando descansamos, nuestro subsconsciente florece en la eterna oscuridad, haciendo que cada rincón se ilumine irracionalmente, produciéndonos momentos y situaciones, que nunca antes habíamos experimentado. Y es que, esos detalles nos hacen humanos. Al igual que el hecho de que esté escribiendo sobre esta película, preguntándome si un ser equitativamente parecido a mí, podría ser considerado humano. 
Andrew, el robot inmortal que carece de la condición humana, que nos obliga a estar preguntándonos el cuándo, cuándo será nuestra hora, quiere morir, descansar. Está harto de lo que todos los mortales deseamos, y es el no envejecer. Él está aborrecido de vivir por y para siempre, viendo como las personas a las que más adora, lo dejan, para marcharse. Si él es capaz de sentir lo que un humano siente cuando se nos va nuestra madre, padre, o cualquier ser querido, yo lo consideraría humano. Aunque aquí podría discutirse el hecho de que el resto de mamíferos, también huyen del dolor de sus crías, y sufren por ello además. Pero, definitivamente, la única prueba fidedigna, que puedo aportar al debate de si lo consideramos humano, podría ser sus últimas palabras, pues ese "Te veo luego", explica la posibilidad de que los humanos por naturaleza tenemos, de creer o no en un más allá, y en un cierto sentido, este ser, creado por un humano, al igual que  nosotros, es otro humano más, artificial, pero que confía en que verá a su amada en otro lugar, y es también la esperanza positiva, la que nos ayuda a ser mejores personas y la que nos caracteriza, al igual que muchas otras cosas, como seres humanos.

''El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.'' Nos decía Platón.

A continuación, os muestro el final de la película, en el que Andrew es totalmente transformado en humano interiormente y donde por fín, escucha el manifiesto que dicta, que es considerado humano, concretamente el más longevo de la historia, después de Matusalem. Finalmente, fallece junto a su esposa, la cual se desconecta del aparato que los mantiene con vida, dando por acabada la tan ardua y tardía espera.



miércoles, 16 de mayo de 2012

Adiós a un gran literato

Carlos Fuentes, uno de los escritores latinoamericanos más leídos, pertenecientes a la literatura universal, falleció ayer, martes 16, a la edad de 83 años.

Fuentes, nació en Panamá en 1928. Pasó su infancia recorriendo Latinoamérica y Estados Unidos siguiendo la carrera diplomática de su padre, hasta que se estableció en México durante su adolescencia, donde estudió Derecho. Posteriormente, estudió economía en Suiza.

En 1954 publicó su primera novela, Los días enmascascarados, dando inicio a una obra literaria cargada del paisaje mexicano a través de su ojo crítico y su narrativa novedosa. Con La región más transparente (1958) y La muerte de Artemio Cruz (1962), dos de sus obras más conocidas, Fuentes consiguió proyectarse como uno de los principales creadores de la novela latinoamericana.

Según una cronología escrita por él mismo, se inició en la lectura desde niño con Edmundo de Amicis y Mark Twain, para luego conocer a Alejandro Dumas, Pablo Neruda y Jorge Luis Borges, entre otros. En 1944 leyó El Quijote y desde entonces lo volvió a visitar cada año, dijo.



El autor, quien fue embajador de México en Francia (1972-1976) y profesor en varias universidades estadounidenses y europeas, colaboró también con el Premio Nobel de Literatura de 1988, Octavio Paz, en la Revista Mexicana de Literatura. Fuentes se convirtió en diplomático siguiendo los pasos de su padre, pero se vio oblidado a dejar la embajada en París después de criticar abiertamente al entonces hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México desde 1929 al 2000.




Entre los premios que obtuvo el escritor están el Nacional de Literatura en México (1984), el Cervantes (1987) y el Príncipe de Asturias (1994).
Que descanse en paz, y que nos siga relatando sus aventuras por el cielo, pues su huella, seguirá presente en todos lados, gracias a sus libros, a sus palabras. Aquellas palabras, que hicieron que muchas personas, hoy día, sigan pensando que no se ha ido. Y que nunca lo hará.



lunes, 14 de mayo de 2012

El descubridor de Tutankamón

El miércoles 9 de mayo, se celebró el 138 aniversario del nacimiento en 1874 de Howard Carter, el egiptólogo que descubrió la tumba de Tutankamón, concretamente, en 1922.

Howard Carter

Retrato de Tutankamón
Criado en una familia acompañado de once hermanos, creció viéndo a su padre, un artista , donde Carter, aprende, poco a poco, el oficio de su padre, haciendo que en su vigésimo séptimo cumpleaños, le propusieran marchar a Egipto, debido a su talento como dibujante, por parte de una sociedad de egiptología inglesa. Allí, aprende a copiar bajorrelieves, es decir, con  una técnica escultórica para confeccionar imágenes o inscripciones en los muros, que se consigue remarcando los bordes del dibujo y rebajando el muro, tallando las figuras sobresaliendo ligeramente del "fondo", por lo que se obtiene un efecto tridimensional. Además,  también aprende a realizar pequeñas exacavaciones, y se inicia en la restauración de monumentos, convirtiéndose finalmente, en inspector de Antigüedades. En 1908, lord Carnarvon, un noble, entusiasta aficionado a la arqueología y dispuesto a proporcionar los fondos necesarios para continuar el trabajo de Carter, lo contrata para excavar en Tebas y, luego, en el Valle de los Reyes. En noviembre de 1922, tras largos años de vana búsqueda, Howard Carter descubre la tumba de Tutankamón.

Fue Lord Carnarvon quien financió la búsqueda de la tumba de un faraón hasta entonces desconocido, Tutankamón, cuya existencia había sido detectada por Carter. El 4 de noviembre de 1922 Carter halló la tumba, que se encontró casi intacta, siendo la mejor conservada del Valle de los Reyes. Junto a Lord Carnarvon, el 16 de febrero de 1923, Carter abrió la cámara funeraria siendo el primero en ver el sarcófago de Tutankamón.


Carter, examinándo la momia


Tras catalogar los numerosos hallazgos, Carter se retiró de la arqueología, convirtiéndose en asesor de coleccionistas y museos, como los de Cleveland o Detroit. Murió en 1939, a los 65 años. Su muerte a esta, para entonces, avanzada edad es la evidencia más comúnmente esgrimida para refutar la leyenda de la "maldición de los faraones" que se supone recayó sobre el grupo que profanó la tumba de Tutankamón al entrar en ella. Fue enterrado en el cementerio de Putney Vale, al oeste de Londres. Sobre su propia tumba se escribieron dos frases relacionadas con su pasión egipcia: "Tú que amas Tebas, que tu espíritu viva, que puedas pasar millones de años, sentado con tu rostro hacia el viento del Norte, y los ojos resplandecientes de felicidad" y "Oh, Noche, extiende sobre mí tus alas, como las estrellas imperecederas".
Uno de los colgantes que poseía Tutankamón,
en su sarcófago

En noviembre de 2010, tras quince años de trabajo (más que los diez que Carter empleó en vaciarla), el Griffith Institute, que conserva las notas, fotografías y diarios de excavación de Howard Carter, ha culminado la creación de una base de datos con las fotografías y las fichas del arqueólogo de los 5.398 objetos de la tumba de Tutankamón. De la célebre máscara de oro al más humilde y minúsculo colgante, trocito de vidrio o de lino...".

En recientes declaraciones, el egiptólogo checo Jaromir Malek, conservador de los archivos del Instituto Griffith de Oxford y responsable de los trabajos de digitalización, apunta algunas observaciones de interés: "Howard Carter, aunque sin duda difícil —dice Malek— era un hombre de mucho talento, de enorme intuición, y un trabajador incansable. "Todos hubiéramos tirado la toalla ante las dificultades que él afrontó. Si hubiera sido un tipo fácil y amable no hubiera descubierto la tumba de Tutankamón ni habría acabado de excavarla.

En la tumba, el sarcófago exterior, estaba compuesto de figuras como ésta, claro está,
hechas con láminas de oro
Como dato relevante y curioso, se puede destacar que la mascota de Carter, un canario, fue engullido por una cobra, y en el antiguo Egipto la cobra era considerada una manifestación de la diosa Uadyet, protectora del faraón. Ya que como he dicho anteriormente, La "maldición de los faraones", siempre ha estado presente para los egipcios, a la hora de profaner y descubrir una tumba, que para ellos es sagrada y merecedora de un respeto, que en muchas ocasiones, ya sea por el afán de descubrir una reliquia histórica, o por dinero, como la mayoría de los casos, no se respeta.

Egipto
Por finalizar, quiero dar un grito sordo para la mayoría de las personas que cometen tales actos, apuntando que Egipto debería ser un país tan desarrollado como EE.UU, España o incluso los Emiratos Árabes Unidos, un país islámico, que al menos exteriormente, se deduce que es un país árabe desarrollado. Egipto posee una riqueza inigualable, posee las pirámides que todos conocemos desde que tenemos uso de razón, y nos fascina sus historias, al igual que las películas adptadas relacionadas con momias, exacavaciones...etc. Todo ese potencial se puede aprovechar al máximo, y ser un país que viva principalmente del turismo, pues la cantidad ingente de personas que visitaría el país, si estuviese en mejor condiciones, sería increíble, pues todo alguna vez soñamos con viajar a Egipto, pero nos frena la duda de que se pueda estar o no, librando una batalla o guerrilla. Es una pena, que un patrimonio de la humanidad, quede restringido por culpa de ideologías políticas o filosóficas.

El mundo está lleno de parajes espectaculares
 Como una maravilla de nuestra humanidad, debemos conseguir que los nietos de nuestros nietos, vivan en un mundo sin guerras ni distinciones poco equitativas de la sociedad. También es cierto que comentándolo en un blog, tampoco se va solucionar mucho la situación, pero se comienza por aquí. Se comienza por levantar y seguir luchando por una idea que siempre ha estado ahí, pero que con el tiempo se logrará alcanzar. Ese tiempo lo estamos viviendo, pues han habido actos de intento de democratizar los países árabes del norte de África. Por eso, y por todos nosotros, cuidemos del mundo que nuestros padres nos han regalado al darnos a luz, y es que no hay luz más bonita, que la felicidad reflajada en los rostros faciales de miles de personas, que sienten que el mundo es vida, y que la vida es amor.

lunes, 9 de abril de 2012

¡Yo creo en las hadas!

Ayer descubrí el país de Nunca Jamás, un mundo donde la moralidad es ambivalente. Antes no habría pensado que podías acostarte con sentimientos diferentes a los comunes que suele habitar un cuerpo. Pero se produjo un cambio, cuando pude contemplar la película Descubriendo Nunca Jamás. Un film completo de núcleos, que colman un vaso lleno de sentimientos. En esta película, ambientada en la primera década del siglo XX, encontramos al autor de Peter Pan, James Matthew Barrie. La realidad, es algo diferente a la historia que se relata  en la película, pero más o menos, nos explica que este autor se inspiró, como la mayoria de los literatos, en una musa que le servía de fuente de inspiración. En la realidad, esa musa fue representada por una niña que fallece desgraciadamente, con tan solo cinco años de edad, Margaret Henley, quien llamaba a Barrie, el autor de Peter Pan, 'Friendy', pero no podía pronunciar bien las erres de manera que le salía algo así como 'Fwendy'. Y la familia Llewelyn Davies. En el film, solo sale la relación del autor con esta familia. Una familia monoparental, en la cual, una madre coraje, Sylvia, interpretada por Kate Winslet, está al cargo de cuatro hijos. Estos hijos son diferentes en personalidad, y cabría resaltar uno de ellos, Peter.
Barrie, así es como se solía mentar al autor de Peter Pan, es representado por Jhonny Deep. Tanto en la realidad, como en la película, él estaba casado con una actriz, Mary Ansell. Era un matrimonio sin sexo e hijos. A eso, le podemos añadir el que Barrie, llamado Jimmy por la familia Davies, estuviese todo el tiempo en casa y en companía de los Davies. Y es que el roce hace el cariño, produciéndo que Barrie y Sylvia mantuviésen una amistad y afecto mutuo, especiales. Dando como resultado el temprano divorcio entre el autor y su mujer. La cual, ya había comenzado otra relación con un hombre de cargo relevante. De todas formas, esa roptura concluye, en la película, como que Mary le explica a Barrie, que esa familia le necesitaba, y que su papel en la vida tendría más jugo y fuerza con ellos.  
Pues el novelista y dramaturgo consigue implantar una felicidad infinita en esta familia. Él actua como padre, en una familia que carece de un papel paterno. Se llega a mantener una relación simbiótica, recíproca e inseparable.



Sylvia y Barrie, contemplando la obra casera de Peter, en el jardín de la casa de campo del dramaturgo.




Peter, el niño que resalté al principio, tiene un toque especial. Él quiere llegar a ser como Barrie y escribir obras repletas de imaginación y sensibilidad. En una parte de la película, Peter escribe una de sus primeras mini-obras, y la representa en la casa de campo de Barrie, el cual les invita a pasar unos días allí. Todos ilusionados quieren ver la obra, pero es interrumpida por una momentánea sucesión de tos, producida por la enfermedad que sufre Sylvia. Ella intenta justificarse con un simpe catarro de pecho, olvidándose de la cruda realidad que ella intenta no destapar a los demás. Aunque no se detalle con exactitud, que tipo de enfermedad padece, se puede intuir que es algo más que un simple catarro. Peter, niño en cuerpo, y adulto en mente, está harto de que le mientan como siempre, según él, mienten a los niños para que no formen parte del sufrimiento. Lleno de rabia, destruye el decorado casero de la obra, que había realizado en la parte trasera del jardín, para demostrar de algún modo, que no es un niño, y que aún siéndolo, no quiere que le justifiquen falsos comentarios, relacionados con la compleja enfermedad que padece su madre.
Barrie intenta convencer a Sylvia de que se realice una serie de pruebas en el hospital. Ella, en un principio no quiere, puesto que sabe lo que padece en realidad. Al final accede, y los médicos, una vez realizadas las pruebas, no pueden dar un diagnóstico claro, sobre lo que tiene. Al final, presumen de qué puede tratarse, recetándole una serie de medicamentos. Sylvia había acordado hacerse las pruebas y a aceptar cualquier tipo de consejo en cuanto a qué medicamentos había de tomarse, con una única objección, y es que no quería saber para que eran y qué era lo que curaban esos medicamentos.

Parte de la obra de Berrie. En esta escena, los protagonistas vuelan.
Esto se consigue gracias a unas cuerdas que lo sujetaban, pero
que a pesar de ser bastantes visibles, eran, paradójicamente, invisibles
ante los ojos de las criaturas que habían ido a visitor la obra, consiguiéndo
que ese efecto mágico, volase por toda la sala, hacienda invisible, la
visible cuerda, para todos los presents allí.
A partir de ese momento, la película relata como Sylvia toma reposo en su casa, intentándo mejorar y como Barrie está a punto de estrenar la obra que habíá estado preparando a lo largo de varios meses. Cuando por fín llega el día del estreno de la esperada obra, representada en uno de los teatros de Londres, el 27 de diciembre de 1904 exactamente, Sylvia y sus hijos se están preparando para asistir al evento, cuando la madre coraje de los pobres chicos, vuelve a empeorar, haciendole imposible asistir a la obra. Aún así, pide con ánsias a su hijo Peter, que vaya a contemplar la obra, y que cuando volviése, le relatase todo con detalle. El hijo, contestando que aquello era un simple obra, y que tenía que estar al lado de ella, de su madre, al final es convencido  y asiste al estreno.




Sylvia, enferma, sin poder asistir a la obra, descansa.




Mientras, en el teatro, con toda la aritocrácia de Londres ya preparada para ver la obra,  faltaban veinticinco asientos por ocupar. Esos asientos habían sido reservados por Barrie, para que los ocupase una serie de niños y niñas de un orfanato cercano al teatro. El dueño del teatro, amigo de Barrie, le había advertido de que su obra no iba a tener éxito y de que le arruinaría, pues Barrie no escatimó en gastos, y los decorados únicos, especiales y exageradamente costosos, invadían toda la obra, embelleciéndola, aún más.
El papel de esos niños, durante toda la obra, era el de hacer reir a los adultos y serios ricos. Las risas angelicales de aquellas criaturas, producían que en todo momento, la sala estuviese rica de sonrisas y carcajadas, consiguiéndo que los adultos abriésen los ojos y dejasen atrás los problemas, eliminándolos al salir de la puerta del teatro y dándo un rotundo éxito a la obra. Las felicitaciones, por parte del público a Barrie no era pocas y todo el mundo estaba feliz de haber visto tan maravillosa obra.




La familia Davies y Barrie, contemplando la obra que él había creado y transportada a casa de Sylvia
para que la pudiese contemplar. En esta escena, uno de los protagonistas de la obra, les pide que si
verdaderamente creen en las hadas, aplaudan todo lo que puedan, pues así demostrarán que creen en
ellas y se salvarán.




Toda esta película está llena de magia, culminando el hechizo final en la casa de Sylvia, pues Barrie hace llevar toda la obra a su casa.
Ella, alegre y efusiva, disfruta contemplando la obra magistral de Barrie y su toque humilde y afectivo. Junto con sus hijos y su madre, se introduce en un viaje ansiado por ella hacía mucho tiempo.



La familia Davies, y Barrie, contemplando Nunca Jamás, situado en el jardín de la casa de la familia Davies.




Sylvia, entrando en el país de Nunca Jamás.
Ese viaje, que utiliza como medio de transporte, la imaginación, les transporta al país de Nunca Jamás. En este país abundaban las aventuras, los peligros y las cosas peculiares como las sirenas y las hadas. Emocionaría a cualquier persona, el ver como esta madre, consigue un sueño de niños, realizado finalmente para los adultos. Al final ella desaparece entre aquel mundo lleno de sueños, simulando estar entrando al cielo. Sigue siendo su jardín trasero, pero totalmente transformado, gracias a la imaginación. Pues de algún modo, Nunca jamás, descrita como  'ostensiblemente un entretenimiento vacacional para niños pero en realidad una obra para personas adultas' por  George Bernard Shaw representa el mundo que todos vivimos periódicamente, y el mundo que está por venir, cuando cerramos los ojosy descansamos al fín, pero con un toque de imaginación, eso, que los adultos pierden cuando crecen y dejan de creer en las hadas.



Gracias a la imaginación, podemos conseguir jugar a los piratas,
como lo están hacienda los protagonistas, y cambiar el espacio de nuestra
aventura, pudiéndo transportarla hasta lo que en la imágen de abajo podemos contemplar,
el efecto de la imaginación, en acción.





Al fin y al cabo, la vida vuela, y es necesario vivirla con imaginación, para poder disfrutarla al máximo. Pues las personas se van, quedándo solamente los objetos que antes nosotros utilizábamos, y que otros, los que nacen, utilizarán de nuevo.
Además, podemos observar en una de las escenas finales de la película, como con creer, podemos ver hasta aquellas personas que un día nos dejaron. En las escena final de película, cuando Sylvia ya ha fallecido, y ha estipulado en su testamento  que sus hijos estarán a cargo de su abuela y Barrie, él  y Peter matienen una conversación, concluyéndo que si Peter quería ver a su madre, simplemente tenía que intentarlo, pues siempre estaría ahí con él, estaría presente en todo lo que ella tocó, manipuló e interactuó y que si él se esforzaba en creer y ver, la podría contemplar, siempre que él quisiera:

Barrie: ''Cuando pienso en tu madre, siempre recordaré lo feliz que estaba, sentada en el salón, viéndo una obra sobre su familia, sobre sus hijos, que nunca crecieron, se fué al país de nunca jamás, y puedes visitarla, ¡siempre que quieras!, si tú mismo viajas hasta allí''

Peter: ''¿Cómo?''

Barrie: ''Creyendo que existe Peter, solo hay que creer''

Peter: ''Ya la veo''
Para mí, este film perdurará, al igual que la obra Peter Pan de James Matthew Barrie, quien nació como niño, creció como adulto, y falleció, de nuevo, como un niño.
Os dejo un vídeo, con una de las escenas más bonitas de la película y la cual, es la que más me gusta. Espero que lo veáis entero, os encantará, os lo aseguro.
Y, sobre todo, ¡creer, creer en las hadas, creer en todo lo que os rodea, creer en vosotros mismos y creer en el mundo!.



En este vídeo, podéis observar cómo Barrie, trae la obra a casa de Sylvia, para representarla allí. Al final, el jardín de la casa, se convierte en el país de Nunca Jamás, y podréis ver cómo las hadas, los duendes y todo lo maravilloso convive en harmonía. Pero, eso sí, dentro de nuestra imaginación, ya que como podemos observar, cuando Sylvia accede al jardín, todo cambia, dando a demostrar el verdadero jardín, con menos objetos y menos ornamentado que anteriormente, dando a la luz, el inmenso poder de la imaginación.



jueves, 5 de abril de 2012

Confesión al amanecer


¿Habéis conocido alguna vez la pureza en alguna persona?. Puedo decir que he sido afortunado a lo largo de estos años, por haber conocido como un humano puede ser más radiante que el sol. Más puro que el agua cristalina de una cueva neolítica y derrochar felicidad, en cada momento, sin preocuparse de que se pueda acabar. Ella, mi mujer, ha sido mi alma gemela, una nube blanca y esponjosa que ha sido arrastrada por el viento más digno. Hoy, doy gracias a esa corriente que me arrastró hacia ella. Todo sucedió una noche de verano. Acompañados de las estrellas, mis amigos y yo, viviéndo y disfrutando de los maravillosos momentos de la vida, conversábamos, discutíamos sobre lo que nos depararía el futuro, un futuro entonces tan lejano, y tan próximo ahora. Aún recuerdo cuándo mis padres, antes de salir de casa, me repetían una y otra vez que no llegase tarde. Que me lo pasara bien al lado de mis amigos y que disfrutara de ese día. Mi padre, despidiéndome desde el salón, con su ademán de despedida, y su ''ten cuidado'' más sincero. Y mi madre, ofreciéndome un beso tan profundo y cariñoso en mi mejilla, que su efecto, borracho de ternura, duraba hasta que de nuevo, me obsequiase con otro. El evento, fue programado mediante Facebook, una red social, ya arcaica, como el romatincismo, pero que tuvo varias décadas de resplandor. Aquel año, algo combulso, en el que se habían dado varios fallecimientos, como el de la gran Whitney Houston, y tantos resurgimientos de nuevas divas, como Adele, que ya descansa en su hogar londinense, rodeada de sus nietos, yo estaba emprendiendo un nuevo viaje, antes desconocido para mí, pero tan cercano como profundo. El viaje del amor.









Lo había visto muchas veces reflejado en caricias, muestras de afecto, en las películas, en los adultos, en mis padres. Pero era la hora de que mi parte del árbol de la vida, madurase. Y ese proceso comenzó cuando en la playa del Postiguet, tuve la oportunidad tan apreciada de conocerla a ella. ''Mi nombre es Rebecca'', me dijo. Nervioso e impaciente, me acerqué a ella, y luché contra la barrera que antes me hubiese impedido hacerlo. Sus ojos, color esmeralda, relucían como el flujo del mar, aparentemente inmóvil, a la luz de luna. Podía ver los prados vastos y glaucos de la Irlanda profunda. Aunque también los montes del norte, fríos pero cálidos en sentimiento, de mi España. Lo único que se me ocurrió decir, fue un simple ''hola'', seguido de mi nombre. Me hubiese gustado habérle dicho algo más, pero posiblemente, no hubiera ocurrido lo sucedido. Y en efecto. Mi simple, natural e inmediato saludo, recibió recompensa. Ella sonrió, y entonces se paralizó el tiempo. No sé si lo hice yo, pero quería que no se fuese demasiado rápido ese maravilloso momento. Tenía miedo de que se borrara de mi retina. Quería que quedase impregnado en mi mente, al igual que ese día. El día que enfrente del sonsoneo incesante de las olas rompiendo y desgastando su energía contra la costa, la luna radiante simulando una coqueta y sencilla sonrisa, y con la música, I Can't Help Falling In Love, de Elvis Presley, me enamoré por primera vez de alguien. Aquellas palabras de mis padres ''pásatelo bien hijo'' fueron escasas. Os puedo asegurar, que no solo me lo pasé bien, sino que fue el mejor día de mi vida.

A partir de entonces, todo pasó volando. Acabé la carrera, y pronto sería lo que he sido, catedrático en Hispánicas. Mi sueño de viajar a Nueva York, se cumplió, y afortunadamente, en muchas ocasiones, pues solía volver cada Navidad , para recibir el fin de año al son de Frank Sinatra y su New York, New York. Mi sobrina creció como la espuma, y se convirtió en una mujer hecha y derecha. Igual de hermosa e inteligente que su madre, a la cual, no he tenido la oportunidad de ver, desde hace un tiempo. Aunque, también hubo penas, como la despedida de mis padres, pues se dirigían hacia el prado místico, donde la senectud  se vuelve juventud, descansándo joven eternamente. Ellos fueron los que me enseñaron todo lo que sé. Me inculcaron como sembrar y recoger cosas buenas y de provecho, que me servirían a lo largo de la vida. Y no se equivocaron. En realidad, nunca lo hicieron. Todo lo que sus fauces derrochaban, eran consejos acertados y sabios. La idea de no tenerlos a mi lado fue dura y cruel. Nunca me había imaginado sin mis padres. Ellos fueron la fuente de la que beber, y con la que calmar mi sed de dudas. Su recuerdo siempre permanecería vivo e incandescente, imposible de fundirse con el paso del tiempo. Aún así, todo fue más o menos ameno, gracias a mi mujer. Fueron unos años encantadores, acompañado en todo momento de Rebecca, quien me aconsejaba y apoyaba en todo lo que hacía. Entre nuestras tareas, juntos bordábamos nuestro camino en la vida. Un camino que se volvió triste, negro e innacesible. Ese día tormentoso se avecinó, y con él, un cancer de pecho.









Creí que nadie ni nada, podría nunca estropear nuestra felicidad. Aquel cancer quebró nuestro ejes. Lo primero que hice fue darle ánimos, trnaqulizarla y convencerla de que la tecnología actual no era como la de la primera década de este siglo XXI. Le estaba desmotrando que la tecnología había avanzado, y con ella, la medicina. Y en verdad, no le estaba mintiendo. Todo había avanzado como el paso del tiempo. Rápido y silencioso. Pero todo era efectivo cuando se cogía a tiempo. El cancer de Rebecca estaba ya muy avanzado, y su luz se acabaría apagando de un momento a otro.

Fueron dos años complicados, completos de revisiones, terapias... Pero ninguna dio resultado. Lo único que hacían, era ampliar el plazo de vida de mi mujer, un poco más. Me culpaba a mi mismo. Alomejor, si la hubiera llevado al médico, se lo hubieran diagnosticado a tiempo. Había visto en la televisión como, con tres días, se podía curar un cancer de este tipo. Pero no tan avanzado. La mirada de angustia y de dolor, cuando mi mujer se obserbava desnuda frente al espejo, me volvía enfermo y lleno de dolor. No podía verla sufrir.










El final de la lucha llegó y la enfermedad tuvo su triunfo. Rebecca me había dejado para siempre, llevándose una parte de mí al otro mundo.  Ella había sido mi todo y viveceversa. Éramos almas gemelas, enamoradas la una de la otra. Amantes y amigos. Fuimos inseparables, fusionados con el lazo más fuerte que jamás podía existir, bordado con el afecto, el respeto, la admiración y el cariño. Era yo como el girasol maduro, que sigue al sol incesantemente. No hay día ni noche, que no me acueste o me levante, recordándola... Repitiéndome a mi mismo, que ella fue mi primer y último amor.